Cómo mejorar el aislamiento térmico de una vivienda

Habitualmente damos la importancia justa al aislamiento térmico de una vivienda cuando la compramos o rehabilitamos, y sin embargo es un aspecto fundamental que afecta a la economía familiar de forma considerable.

En esta guía vamos a ver los tipos de aislamientos existentes, materiales utilizados y soluciones globales para llevar a cabo la rehabilitación térmica de una vivienda y mejorar la eficiencia energética.

¿Qué necesitas aislar en tu vivienda?

Vamos a hacer una primera clasificación de los puntos débiles de una vivienda donde térmicamente se producen más fugas y por lo tanto es necesario que esté protegida con el aislante adecuado.

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¿Por dónde pierde energía tu casa?

Cada estructura de una vivienda requiere una solución concreta, aunque en muchos casos los productos sean los mismos, la forma de aplicarlos difiere.

Aislamiento térmico interior

Cuando una casa ya está construida y necesitas mejorar el aislamiento térmico sin hacer mucha obra, lo mejor es hacerlo por el interior de la vivienda.

  • Paredes: en este caso el aislamiento térmico de paredes se hace en aquellas habitaciones que dan a la calle, es decir que están en contacto con la fachada del edificio.

    Para conseguir un resultado óptimo se coloca material aislante en la cámara, que es el espacio que hay entre la pared interior de la habitación y la pared de la fachada.

    Se utiliza lana mineral (roca o vidrio), poliestireno expandido (xps), celulosa, poliuretano, etc.
  • Suelos: no es la actuación más común, pero si tienes humedades en el suelo, el aislamiento se coloca encima del forjado de hormigón. Este trabajo requiere obra levantando el suelo actual (laminado, madera, etc).
  • Techos: para aislarlo es necesario disponer de un hueco entre el tejado y el techo. Para colocar el aislante vale un desván con poca altura que no se utilice. En caso contrario, tendrás que instalarlo en un falso techo, fabricado normalmente con pladur.

    Materiales más utilizados: espuma de polietileno, poliestireno extruido (xps), lana de vidrio y poliuretano extruido.
  • Ventanas: ocupan una gran superficie de la fachada, así que es uno de los elementos más importantes para garantizar tu confort.

    Para conseguirlo y según la zona donde vivas, lo más importante es elegir el vidrio adecuado.

Aislamiento térmico exterior

  • Cubiertas o tejados: consiste en aplicar entre la teja y el forjado una capa de aislamiento que impermeabiliza, evita problemas de humedad, aísla ruidos y evita la transmisión térmica del exterior al interior y viceversa.

    En función del tipo de cubierta se utilizan distintos materiales como el poliestireno extruido o lana mineral.
  • Fachadas: el aislamiento térmico de la fachada es un trabajo más costoso ya que implica “forrarla” con el sistema SATE u otro más moderno como la fachada ventilada.

    Como alternativa, también se puede rellenar la cámara de aire entre la fachada y la tabiquería interior con aislamiento térmico proyectado.

Tipos de materiales de aislamiento térmico

Los materiales de aislamiento térmico interior o exterior están diseñados específicamente para reducir el flujo de calor limitando la conducción, la convección y la radiación del calor (más adelante se explican estos conceptos).

Se pueden categorizar de forma genérica en tres tipos:

  • Aislantes fibrosos: son productos compuestos de fibras naturales o manufacturadas de diámetro pequeño que dividen el espacio de aire. Las fibras pueden ser perpendiculares o paralelas a la superficie que está aislada, y pueden o no estar unidas entre sí.

    Se utilizan en función de la temperatura. Los materiales de este tipo más conocidos son:

    • Fibra de vidrio (hasta 200ºC)
    • Lana mineral (hasta 700ºC)
    • Fibras de sílice o alúmina (700 – 1700ºC)
  • Aislantes celulares: contienen pequeñas células individuales separadas entre sí. El material celular puede ser de vidrio o plástico espumado.

    Los más conocidos y utilizados son el poliuretano y el poliestireno expandido.
  • Aislantes granulares: los aislantes granulares tienen nódulos pequeños que contienen vacíos o huecos. Estas no se consideran materiales celulares verdaderos, ya que el gas puede ser transferido entre Los espacios individuales.

    Este tipo puede ser Producido como un material suelto o vertible, o combinado con un aglutinante y Fibras para hacer un aislamiento rígido.

    Ejemplos de estos aislamientos son silicato de calcio, vermiculita, perlita y celulosa.

Propiedades del aislante térmico a elegir

El objetivo del aislamiento térmico es conseguir la mayor eficiencia energética controlando la transmisión de calor y sin exceder ciertos límites.

En la mayoría de estrategias de aislamiento necesitarás contratar a un profesional ya que las propiedades de los diferentes productos adecuados para la zona difieren poco y son pequeños detalles los que marcan la diferencia.

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Un aislante por lo tanto tiene que conseguir un equilibrio entre estas propiedades:

  • Resistencia térmica: funcionalidad principal que buscamos. Es imprescindible saber dónde necesitas instalarlo y qué valor-R (resistencia del material al paso del calor, cuanto mayor mejor) quieres que el sistema alcance.

    Existe una tabla del CTE según zona geográfica.
  • Resistencia al agua y humedad (origen de problemas poteriores añadidos).
  • Durabilidad: durante cuanto tiempo conservan todas sus propiedades sin ningún tipo de mantenimiento
  • Volumen: el tamaño que ocupan también cuenta, ya que en algunos casos estará restando metros cuadrados a tu vivienda
  • Precio del aislamiento térmico (producto y mano de obra): en muchas ocasiones la diferencia
  • Comportamiento frente al fuego: no son productos ignífugos, pero se diferencian unos de otros en su capacidad de retardar la propagación del fuego.
  • Aislamiento acústico: aunque no sea el objetivo a solucionar, para esto hay otros materiales más aptos, es bienvenido que se produzca una atenuación del ruido interior y exterior.

Principios del funcionamiento de un aislante

Para saber cómo funciona el aislamiento térmico es fundamental conocer los principios del flujo de calor. Existen tres mecanismos básicos de transferencia:

  • Conducción: es la transferencia directa de calor entre materiales adyacentes. Una molécula más cálida transfiere por contacto parte de su energía a la vecina más fría.
  • Convección: consiste en la transferencia de calor a través de líquidos y gases.
  • Radiacción: es la transmisión de energía a través del espacio por ondas electromagnéticas. El calor radiado se mueve a la velocidad de la luz a través del aire sin calentar el espacio entre ellos, por ejemplo el calor que irradia el sol a la tierra no calienta el espacio entre ellos.

Por lo tanto, el objetivo de los materiales de aislamiento térmico es reducir el tránsito calórico de las zonas calientes a las frías para conseguir una mejora en la eficiencia energética.

Si lo trasladamos a una vivienda, vemos que en invierno el calor fluye desde todos los espacios climatizados a los no climatizados adyacentes (techos interiores, paredes, suelos, áticos, garajes, sótanos, etc) donde haya una diferencia de temperatura.

Con esto deducimos que para mantener el confort dentro de casa, además de disponer de un sistema de calefacción y refrigeración, es fundamental que esté aislada correctamente para que el gasto energético sea menor.